Ley PACE: cómo las empresas de criptopagos podrían obtener acceso directo a la infraestructura de la Reserva Federal

Los emisores de stablecoins ya mueven miles de millones de dólares cada día, pero estas operaciones todavía no pasan directamente por la infraestructura de pagos de la Reserva Federal de Estados Unidos. En su lugar, estas compañías se ven obligadas a operar a través de bancos intermediarios, lo que incrementa el coste de las liquidaciones, añade comisiones adicionales y hace que el proceso sea menos eficiente.

Precisamente este es el problema que pretende resolver el nuevo proyecto de ley bipartidista PACE — Payments Access and Consumer Efficiency Act. El documento propone cambiar el modelo actual de acceso a los rieles de pago de Estados Unidos y permitir que determinadas empresas de pagos no bancarias, siempre que cumplan los requisitos, interactúen directamente con ciertos sistemas de la Reserva Federal, y no únicamente a través de socios bancarios.

Por qué el proyecto de ley PACE se considera importante

En esencia, se trata de un intento de convertir a las empresas reguladas de criptopagos y fintech en participantes más plenos dentro de la infraestructura de pagos estadounidense. Si la iniciativa es aprobada, las compañías autorizadas podrían obtener acceso a sistemas de pago clave de la Reserva Federal en condiciones similares a las de los bancos.

Para el mercado, esto significaría mucho más que un simple ajuste técnico. El acceso directo a la infraestructura de pagos podría reducir costes, acelerar las liquidaciones y disminuir la dependencia de los bancos intermediarios, que actualmente controlan el acceso al sistema federal de pagos.

En la actualidad, los bancos actúan como el eslabón obligatorio entre las empresas cripto y los rieles de pago de Estados Unidos. Como resultado, los emisores de stablecoins y otros actores del sector de pagos a menudo soportan costes adicionales, que luego terminan trasladándose a los clientes o a los usuarios de la infraestructura.

Qué cambiaría el acceso directo a los rieles de pago de la Reserva Federal

Los defensores de la iniciativa subrayan que el acceso directo a los sistemas de pago de la Reserva Federal no se reduce únicamente a bajar las comisiones. También se trata de velocidad, disponibilidad y competitividad. Si estas compañías pueden liquidar pagos directamente, las transacciones podrían ser más rápidas y la dependencia de terceros participantes disminuiría.

En términos prácticos, esto significaría la posibilidad de realizar liquidaciones casi en tiempo real, crear productos de pago más flexibles y construir servicios basados en su propia lógica de infraestructura, en lugar de depender de las condiciones impuestas por intermediarios bancarios. Para los usuarios, esto podría traducirse en transferencias más rápidas y más baratas, mientras que para las propias empresas abriría nuevas oportunidades de escalado.

En este sentido, el proyecto de ley PACE encaja dentro de una tendencia más amplia de modernización de la infraestructura financiera de Estados Unidos, donde los pagos digitales, las stablecoins y los nuevos formatos de liquidación se están convirtiendo gradualmente en parte del marco general de pagos.

Quiénes podrían optar a ese acceso

Al mismo tiempo, el proyecto no contempla un acceso abierto para cualquiera. Sus autores introdujeron deliberadamente criterios de elegibilidad bastante estrictos. La idea es conceder esta posibilidad únicamente a compañías que ya operan a escala nacional, están reguladas y son capaces de cumplir requisitos de supervisión rigurosos.

Uno de los requisitos principales es disponer de licencias de transmisor de dinero en al menos 40 estados. Ese umbral deja automáticamente fuera a las startups más pequeñas y reduce de forma significativa el número de posibles participantes.

En la práctica, esto significa que los candidatos más probables serían grandes empresas reguladas de criptopagos, emisores de stablecoins y grandes plataformas cripto que ya operan en el mercado estadounidense. Sin embargo, incluso para ellas el acceso no sería automático. El tamaño del negocio por sí solo no garantizaría la entrada a la infraestructura de la Reserva Federal: seguiría siendo necesario cumplir todos los requisitos regulatorios y obtener una aprobación específica.

Por qué el acceso no sería incondicional

Incluso si una empresa cumple con los criterios básicos de elegibilidad, eso no significa que recibiría de inmediato acceso directo a los sistemas de pago de Estados Unidos. El proyecto mantiene estándares estrictos relacionados con la custodia de fondos de clientes, las reservas, la gestión de riesgos, la segregación de activos y la solidez financiera general.

En otras palabras, PACE no elimina la regulación. Más bien crea un nuevo marco dentro del cual las empresas de pagos no bancarias podrían operar de forma más directa, pero seguirían estando sometidas a una supervisión estricta. Este enfoque busca reducir las preocupaciones sobre la posible entrada de participantes insuficientemente sólidos en una infraestructura financiera sensible.

Para los partidarios del proyecto, este es un argumento clave: no se trata de desregulación, sino de igualar las reglas de acceso para compañías que ya desempeñan funciones de pago en la práctica y que pueden cumplir estándares comparables a los aplicados a los bancos.

Quién apoya el proyecto

PACE ya está recibiendo un apoyo visible por parte de la industria cripto y del sector fintech. Para las compañías de pagos digitales, una legislación de este tipo parece un paso lógico hacia una mayor independencia y una reducción de los costes de infraestructura. A nivel sectorial, se presenta como una forma de hacer que el sistema de pagos estadounidense sea más abierto a la innovación y menos dependiente de un modelo anticuado basado en intermediarios.

Para los participantes del mercado cripto, esto es especialmente importante en el contexto de las stablecoins, que se utilizan cada vez más no solo dentro de la industria cripto, sino también como herramientas de liquidación, gestión de liquidez y transferencias transfronterizas. Si estos actores logran trabajar directamente con el sistema de pagos, eso podría reforzar su posición dentro del entorno financiero tradicional.

Además, el propio hecho de contar con patrocinio bipartidista aumenta el interés en la iniciativa y la hace más visible frente a otras propuestas relacionadas con la regulación de los activos digitales.

Quién se opone

Al mismo tiempo, la resistencia del sector bancario está aumentando de manera previsible. Los bancos y los grupos de presión bancarios han abordado tradicionalmente con cautela cualquier iniciativa que reduzca su papel como intermediarios entre el mercado y la infraestructura federal de pagos.

Si las empresas de criptopagos y los grandes emisores de stablecoins obtienen la posibilidad de conectarse directamente a los rieles de pago, esto podría significar un menor control de los bancos sobre una parte importante de los flujos de dinero. Por eso, la cuestión no es solo una reforma tecnológica, sino también una redistribución de influencia dentro del sistema financiero.

Precisamente por ello ya se está formando una clara línea de conflicto en torno al proyecto entre el sector fintech y cripto, por un lado, y el lobby bancario tradicional, por el otro. Para los bancos, la cuestión no está relacionada únicamente con la seguridad y la regulación, sino también con la preservación de su propio papel dentro de la infraestructura financiera.

Por qué PACE es importante para el mercado de las stablecoins

Para el mercado de las stablecoins, el proyecto podría resultar especialmente significativo. Hoy en día, estas compañías ya procesan volúmenes enormes de transacciones, pero siguen viéndose obligadas a integrarse en el sistema financiero tradicional a través de mecanismos indirectos. Eso hace que el mercado sea menos eficiente de lo que podría ser bajo un modelo de acceso directo a los sistemas de pago.

Si PACE se aprueba, las stablecoins podrían integrarse aún más profundamente en la infraestructura de pagos de Estados Unidos. Esto podría acelerar las liquidaciones, abaratar las transferencias y, al mismo tiempo, acercar los instrumentos digitales denominados en dólares a convertirse en un elemento plenamente integrado del sistema financiero moderno.

En un sentido más amplio, también podría cambiar la percepción de las stablecoins por parte de empresas, usuarios y reguladores. En lugar de seguir siendo una herramienta que existe paralelamente al sistema tradicional, podrían pasar a formar parte de ese mismo sistema.

Cómo encaja el proyecto dentro de una reforma regulatoria más amplia

PACE no se considera de manera aislada, sino como parte de una ola más amplia de iniciativas legislativas relacionadas con los activos digitales y las stablecoins. En este contexto, en Estados Unidos ya se están debatiendo otros proyectos orientados a aclarar el estatus jurídico de los activos digitales y a regular la emisión, el reembolso y la supervisión de las stablecoins.

Por eso PACE se percibe como un complemento lógico del marco regulatorio general. Si un grupo de leyes define cómo deben regularse las stablecoins como producto financiero, PACE responde a otra cuestión: cómo podrán los participantes de ese mercado conectarse a la infraestructura de pagos central del país.

En otras palabras, el debate ya no gira únicamente en torno al reconocimiento de los activos digitales como fenómeno, sino en torno al intento de integrarlos en la mayor economía del mundo a nivel de infraestructura.

Cuáles son las perspectivas de aprobación

Aun así, es importante entender que en esta etapa el proyecto solo ha sido presentado y todavía le espera un largo recorrido legislativo. Incluso el respaldo bipartidista y el interés del sector no garantizan una aprobación rápida.

En su camino todavía pueden surgir disputas políticas, presión del sector bancario, debates sobre riesgos para el consumidor y exigencias regulatorias adicionales. Por eso, todavía es prematuro hablar de una aprobación inminente.

Sin embargo, el simple hecho de que haya surgido una iniciativa de este tipo ya demuestra que el debate sobre el papel de las empresas de criptopagos en el sistema financiero estadounidense está entrando en una nueva fase. Ya no se trata de un tema periférico, sino de un intento de modificar la propia estructura de acceso a la infraestructura de pagos.

Conclusión

La ley PACE podría convertirse en un hito importante en el desarrollo del mercado estadounidense de pagos digitales. Propone dar a las empresas reguladas de criptopagos la posibilidad de obtener acceso directo a los rieles de pago de la Reserva Federal, reducir su dependencia de los bancos intermediarios y mejorar la eficiencia de las liquidaciones.

Para los usuarios, esto podría traducirse en transferencias más rápidas y más baratas. Para los emisores de stablecoins y las grandes empresas cripto, podría significar la posibilidad de trabajar con la infraestructura financiera estadounidense en condiciones más equilibradas. Y para la industria en su conjunto, podría representar otro paso hacia la transformación de los activos digitales y las stablecoins, pasando de ser un complemento externo a convertirse en una parte central de la arquitectura de pagos de Estados Unidos.

23.04.2026, 15:21
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