Destrucción de Información. Parte 1

Destrucción de información. Parte 1

Cuatro métodos reales para eliminar datos digitales

En el mundo actual, los rastros digitales se han convertido en la principal evidencia. En el pasado, las investigaciones dependían de documentos, testigos o elementos físicos. Hoy en día, los registros, mensajes y archivos suelen ser suficientes para probar la culpabilidad de una persona. Esto es especialmente cierto en el ámbito del cibercrimen, donde todo se almacena en discos duros, memorias USB, SSD y servicios en la nube. Una confesión puede ser refutada, pero los archivos bien estructurados —no. Por eso, destruir información no es paranoia, sino una habilidad técnica.

En este artículo se presentan cuatro métodos comprobados para eliminar por completo los datos almacenados en medios digitales. Cada uno se explica en detalle, con ventajas, desventajas y una evaluación realista de su eficacia.

Método 1: Sobrescritura del dispositivo

Mucha gente cree que eliminar un archivo lo borra por completo. En realidad, no es así. Cuando se elimina un archivo, el sistema operativo simplemente marca ese espacio como “libre”. Los datos siguen ahí hasta que se sobrescriben, y pueden recuperarse fácilmente con programas especializados.

Para destruir datos de verdad, se utilizan programas destructores (“shredders”). Sobrescriben cada sector con datos aleatorios o ceros. Parece confiable, pero hay más.

Los SSD tienen un sistema de “nivelación de desgaste”, que mueve datos entre celdas. Así que incluso si usas un programa destructor, puede que no sobrescriba el sector original. Los discos duros (HDD) presentan otro problema: el magnetismo residual. Incluso tras el borrado, los datos pueden recuperarse con herramientas forenses.

Además, el proceso es lento. Una sobrescritura de una memoria USB de 8 GB puede tardar hasta 20 minutos. El método Gutmann, que implica 35 ciclos, puede durar más de 10 horas. ¿Y si tienes 2 TB?

Conclusión: la sobrescritura es un método básico. Funciona contra usuarios promedio y herramientas comunes de recuperación. Pero no frente a profesionales con laboratorios. Si quieres seguridad real, un solo ciclo no basta.

Método 2: Pérdida intencional de la contraseña

Si los datos están cifrados, son inútiles sin la clave. Una forma de defensa es “perder” esa clave de manera intencional. Por ejemplo, memorizas solo parte de una contraseña larga y apuntas el resto en un papel que puedes destruir rápidamente si es necesario.

Esto te da tiempo. Si alguien accede a tu equipo, no podrá descifrar los datos. Incluso bajo presión, puedes decir honestamente: “No la recuerdo” o “Se perdió”.

Pero este método tiene riesgos. No puedes demostrar que realmente olvidaste la clave. Si te niegas a cooperar, podrías enfrentar presión psicológica o física. Además, conocer la longitud o estructura de la contraseña puede ayudar a quien intente forzarla. Si se sabe que tiene 32 caracteres, el tiempo de ataque se reduce.

Conclusión: útil en teoría, pero débil bajo presión. Solo recomendable si entiendes bien sus consecuencias.

Método 3: Destrucción de claves de descifrado

Uno de los métodos más inteligentes y rápidos. La idea no es borrar los datos, sino eliminar el acceso a ellos, es decir, las claves de cifrado.

Ejemplo: usas VeraCrypt para cifrar tu disco. La clave se almacena en otro dispositivo, en la nube o en un contenedor cifrado. Si hay amenaza, destruyes la clave: la borras, sobrescribes o destruyes físicamente. Sin ella, el disco queda inútil.

Esto puede hacerse en segundos —con un comando, botón o acción física. Es especialmente eficaz si usas claves de un solo uso o sistemas que eliminan la clave tras intentos fallidos.

Conclusión: un método confiable, rápido y sin rastros si se ejecuta correctamente. Ideal como medida de emergencia.

Método 4: Destrucción física del dispositivo

El método más fiable: destruir el medio físico. Brutal, pero efectivo. Si el dispositivo no puede leerse físicamente, nadie recuperará los datos.

Formas comunes:

  • Quemar la unidad USB o disco.
  • Perforar los chips con taladro o clavo.
  • Romper los platos del HDD con un martillo.
  • Sumergir el dispositivo en ácido o disolvente.
  • Romper los chips, retirar el controlador o destruir la placa.

Importante: en SSD y USB, los datos están dentro de microchips. Romper la carcasa no basta. En HDD basta dañar los platos internos.

No necesitas programas, contraseñas ni tiempo. Pero hay desventajas: no siempre tienes acceso al hardware en el momento necesario. Y si alguien te ve destruyendo dispositivos, levantará sospechas.

Conclusión: el método más eficaz. Pero requiere preparación: tener herramientas (taladro, fuego, martillo). No es discreto, es definitivo.

Conclusión

La destrucción de datos es una ciencia. Cada método tiene su función. La sobrescritura es para eliminación tranquila. La pérdida de contraseña es defensa psicológica. La destrucción de claves es rápida e inteligente. La destrucción física es para quien no deja huellas.

Lo ideal es combinar métodos:

  1. Cifrar el disco.
  2. Guardar la clave por separado.
  3. Destruirla rápidamente si hay amenaza.
  4. Si es necesario — destruir físicamente el dispositivo.

Solo un enfoque multinivel garantiza que tus datos no reaparezcan jamás.

04.05.2025, 12:53
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