Respaldados, algorítmicos y sintéticos: todo sobre los tipos de stablecoins
¿Qué es un stablecoin? Es una criptomoneda cuyo valor está vinculado a activos estables, como el dólar estadounidense o el oro. De este modo, los stablecoins sirven como un puente entre el mundo de las finanzas tradicionales y las tecnologías descentralizadas.
Los stablecoins pueden clasificarse según varios criterios: por el tipo de respaldo, por el mecanismo que mantiene la estabilidad del precio, así como por el nivel de regulación y centralización.
Tipos de stablecoins según el tipo de respaldo
Bajo este criterio, los stablecoins se dividen en dos grandes grupos: respaldados y no respaldados.
Stablecoins algorítmicos (no respaldados)
En esta categoría se encuentran los tokens cuya estabilidad se mantiene únicamente mediante algoritmos y contratos inteligentes, sin reservas reales. Este enfoque los hace particularmente vulnerables: en caso de pánico en el mercado o una caída brusca de la demanda, el token puede perder su paridad con el activo de referencia.
El caso más conocido fue el colapso de TerraUSD (UST) en 2022. La conversión masiva de UST a LUNA provocó una emisión descontrolada de LUNA, lo que llevó a una rápida devaluación de ambas monedas. Este círculo vicioso —caída de precio, emisión de nuevos tokens y nueva ola de depreciación— destruyó el ecosistema en cuestión de días, borrando miles de millones de dólares en inversiones y dañando la confianza en los stablecoins algorítmicos.
El modelo estándar se basa en la emisión y quema de tokens mediante contratos inteligentes, lo que los hace principalmente descentralizados. También existen modelos híbridos, como en la red Tron, que combina un mecanismo algorítmico con reservas en BTC, TRX y USDT. Este enfoque busca reducir el riesgo de colapso total, aunque los expertos advierten que en condiciones extremas del mercado la estabilidad de tales modelos sigue siendo cuestionable.
Stablecoins respaldados
Estos tokens tienen reservas y se subdividen en varias categorías:
Respaldados por moneda fiduciaria: Son los más comunes, vinculados al dólar u otras monedas en una proporción 1:1. Ejemplo: Ripple USD (RLUSD).
Respaldados por materias primas: Su valor está vinculado a activos físicos como oro, petróleo o bienes raíces. Ejemplos: Digix Gold Token (DGX), Petro (respaldado por petróleo), SwissRealCoin (respaldado por bienes raíces).
Respaldados por criptomonedas: Requieren un sobre-colateral en activos digitales. Por ejemplo, para emitir 100 tokens se deben depositar $150 en criptomonedas. Entre los activos de respaldo están ETH, WBTC, LINK y otros. Un ejemplo destacado es DAI, así como stablecoins multicolateralizados que incluyen ETH, USDC, sDAI y tokens de staking líquido.
Tipos de stablecoins según el mecanismo de paridad
Inicialmente, la estabilidad se lograba mediante activos de reserva o a través de la emisión y quema algorítmica de tokens. Por eso, se dividen en stablecoins respaldados y algorítmicos.
Más tarde surgió un tercer tipo: los stablecoins sintéticos. Mantienen su paridad gracias al uso de derivados (futuros, contratos) y estrategias como el delta-hedging. El ejemplo más conocido es sUSD, emitido por el protocolo Synthetix.
Sin embargo, estos modelos presentan altos riesgos. sUSD ha perdido varias veces su paridad con el dólar, cayendo por debajo de $0,90. En marzo de 2025 se produjo otro fallo, y solo en julio el token logró estabilizarse en torno a $0,92.
Tipos de stablecoins según el modelo de gestión y nivel de regulación
Stablecoins centralizados
Su emisión y circulación están completamente controlados por un emisor (empresa u organización). Ejemplos: USDT, USDC, PYUSD, PAXG, XAUT, EURC, entre otros.
Las condiciones de emisión dependen del emisor, y el acceso suele estar reservado a grandes inversores. Por ejemplo, en Tether el mínimo para el rescate directo es de $100 000. No obstante, los usuarios minoristas pueden negociar USDT y otros stablecoins libremente en exchanges centralizados (CEX) y descentralizados (DEX).
Stablecoins descentralizados
Funcionan de forma autónoma mediante contratos inteligentes. Generalmente, la gobernanza está a cargo de DAOs (organizaciones autónomas descentralizadas), donde los usuarios votan sobre los cambios clave. Esto aumenta la transparencia y reduce la dependencia de un único emisor, aunque también introduce riesgos en caso de vulnerabilidades en el código.