El 75% de los gestores de fondos evita las criptomonedas: ¿qué significa esto para el mercado?
Para 2025, las criptomonedas se han convertido en una herramienta habitual para millones de inversores minoristas en todo el mundo. Muchos las ven como un medio de diversificar carteras y aprovechar el crecimiento a largo plazo. Sin embargo, entre los gestores de fondos la situación es diferente: los profesionales siguen siendo cautelosos y, en la mayoría de los casos, excluyen completamente a las criptomonedas de sus estrategias. Una encuesta reciente de Bank of America mostró que el 75% de los gestores de fondos no tiene ninguna asignación a criptoactivos. En otras palabras, los activos digitales no forman parte de sus carteras.
A primera vista, los números pueden parecer confusos: 75% más otro 9% suman solo 84%, no el 100%. Pero esto refleja la naturaleza de este tipo de encuestas. El 16% restante está formado por quienes tienen exposición indirecta a las criptomonedas (a través de ETF, acciones de empresas que mantienen BTC y ETH en sus balances), aquellos que realizan operaciones ocasionales con activos digitales o quienes no dieron una respuesta clara.
Comparación con el oro
Para entender mejor cómo se comparan estas cifras con los activos tradicionales, es útil observar el oro. Durante décadas, el oro ha sido considerado un “refugio seguro” y un elemento imprescindible en las carteras conservadoras. Sin embargo, incluso aquí las cifras son reveladoras: el 41% de los gestores de fondos no tiene ninguna o casi ninguna asignación en oro. En promedio, el oro representa solo el 2,2% de las carteras, aumentando hasta el 4,1% entre quienes sí lo poseen.
| Activo | Gestores sin asignación | Participación promedio |
|---|---|---|
| Criptomonedas | ≈ 75% | Cercano a 0% |
| Oro | ≈ 41% | 2,2% (promedio) |
Esta tabla muestra claramente que incluso los activos bien establecidos, como el oro, ocupan posiciones relativamente modestas en las carteras institucionales. Para las criptomonedas, la situación es aún más contenida: son prácticamente ignoradas por la mayoría de los gestores, a pesar del creciente interés entre los inversores minoristas.
¿Qué significa esto para el mercado cripto?
En primer lugar, las criptomonedas siguen estando significativamente subinvertidas. Incluso los líderes del mercado, como Bitcoin y Ethereum, aún no se han convertido en activos “imprescindibles” para los gestores profesionales de carteras. En segundo lugar, los inversores no deberían esperar que en los próximos años las criptomonedas ocupen grandes cuotas en las carteras institucionales. Si el oro, con su impecable reputación, promedia solo un 2,2%, lograr apenas un 0,5% para las criptomonedas sería ya un verdadero avance.
El escenario de los fondos de pensiones
Un ejemplo especialmente relevante es el de los fondos de pensiones, los mayores actores en las finanzas globales. En los 22 principales mercados, gestionan unos 58,5 billones de dólares. Si estas instituciones asignaran solo un 0,5% a Bitcoin, el mercado recibiría una inyección de aproximadamente 290.000 millones de dólares. Casi con total certeza, estos fondos se dirigirían a BTC, ya que otras criptomonedas se consideran demasiado arriesgadas para organizaciones conservadoras.
¿Es mucho o poco? Para ponerlo en contexto, en marzo de 2021 Bank of America estimó que solo 93 millones de dólares en entradas adicionales eran suficientes para mover el precio de Bitcoin en un 1%. Desde entonces, el BTC ha duplicado su valor y el número de holders a largo plazo ha aumentado gracias a empresas que lo añaden regularmente a sus reservas. Esto sugiere que una entrada cercana a los 300.000 millones podría desencadenar un fuerte rally y establecer nuevos máximos históricos.
Conclusión
Los datos muestran que los inversores institucionales siguen siendo extremadamente cautelosos con respecto a las criptomonedas. Sin embargo, incluso una asignación mínima del 0,5% podría transformar fundamentalmente el mercado. Por ahora, los inversores minoristas conservan una ventaja: pueden interactuar directamente con las criptomonedas, diversificar sus carteras y moverse más rápido que las instituciones que aún dudan. De esta manera, los actores minoristas continúan moldeando el mercado, mientras que las instituciones permanecen como un posible motor de la próxima gran ola de crecimiento.